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Cuando trabajas de profesor de Hebreo Bíblico, tienes la oportunidad de familiarizarte con gente de distintas partes del planeta. Cuando leemos con mis alumnos la Biblia hebrea, buscamos y descubrimos mucha información nueva todo el tiempo. Una de las preguntas que se escucha constantemente es "¿qué ves o cómo ves las diapositivas de la lección cuando se empiezan a mover?" Hoy también se va a hacer esta pregunta al encontrarnos con dos visiones que dos profetas tuvieron, Jeremías y Amós. La primera visión que Jeremías tuvo se menciona en el primer capítulo de la siguiente manera:

" וַיְהִי דְבַר-יְהוָה אֵלַי לֵאמֹר, מָה-אַתָּה רֹאֶה יִרְמְיָהוּ; וָאֹמַר, מַקֵּל שָׁקֵד אֲנִי רֹאֶה. וַיֹּאמֶר יְהוָה אֵלַי, הֵיטַבְתָּ לִרְאוֹת: כִּי-שֹׁקֵד אֲנִי עַל-דְּבָרִי, לַעֲשֹׂתוֹ"
«Y la palabra del SEÑOR vino a mí, diciendo: "¿Qué ves tú, Jeremías?". Y dije: "Yo veo una vara de almendro". Y me dijo el SEÑOR: "Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra".» (Jeremías 1:11-12)
La bella visión no es solo el almendro y su significado. Cuando se aprende Hebreo Bíblico, también tenemos la oportunidad de comprender que la traducción es algo que a veces puede perjudicar al hebreo. Si se observan las palabras citadas arriba, se podrá ver que hay una relación entre lo que se ve (Shaqed-almendro) y la acción de Dios (Shoqed-apresurar, esforzarse). En la traducción esta conexión desaparece.
La segunda visión describe la acción que Dios prometió en la primera, tal como se menciona en Jeremías 1:13-16:
" וַיְהִי דְבַר-יְהוָה אֵלַי שֵׁנִית לֵאמֹר, מָה אַתָּה רֹאֶה; וָאֹמַר, סִיר נָפוּחַ אֲנִי רֹאֶה, וּפָנָיו, מִפְּנֵי צָפוֹנָה. וַיֹּאמֶר יְהוָה, אֵלָי: מִצָּפוֹן תִּפָּתַח הָרָעָה, עַל כָּל-יֹשְׁבֵי הָאָרֶץ. כִּי הִנְנִי קֹרֵא, לְכָל-מִשְׁפְּחוֹת מַמְלְכוֹת צָפוֹנָה--נְאֻם-יְהוָה; וּבָאוּ וְנָתְנוּ אִישׁ כִּסְאוֹ פֶּתַח שַׁעֲרֵי יְרוּשָׁלִַם, וְעַל כָּל-חוֹמֹתֶיהָ סָבִיב, וְעַל, כָּל-עָרֵי יְהוּדָה. וְדִבַּרְתִּי מִשְׁפָּטַי אוֹתָם, עַל כָּל-רָעָתָם--אֲשֶׁר עֲזָבוּנִי, וַיְקַטְּרוּ לֵאלֹהִים אֲחֵרִים, וַיִּשְׁתַּחֲווּ, לְמַעֲשֵׂי יְדֵיהֶם."
«Y vino a mí palabra del SEÑOR por segunda vez, diciendo: "¿Qué ves tú?" Y dije: "Yo veo una olla que hierve; y su faz está de la parte del aquilón". Y me dijo el SEÑOR: "Del aquilón se soltará el mal sobre todos los moradores de la tierra". "Porque he aquí que yo convoco todas las familias de los reinos del aquilón", dijo el SEÑOR; "y vendrán, y pondrá cada uno su asiento a la entrada de las puertas de Jerusalén, y junto a todos sus muros en derredor, y en todas las ciudades de Judá. Y hablaré con ellos mis juicios a causa de toda su malicia; que me dejaron, e incensaron a dioses extraños, y a hechuras de sus manos se encorvaron".»
Según otros comentaristas, la olla o la espina que Jeremías vio hacia el norte, nos muestra de dónde vendría el enemigo. El hebreo posee una letra especial, una de las letras del nombre de Dios. Se trata de la letra "heh". Cuando la letra se encuentra al principio de una palabra, esta señala la presencia de un artículo definido o de una pregunta. Cuando la letra está ubicada al final de la palabra, esta señala una dirección, que en este caso es el norte. Amós, al igual que Jeremías, no quería ser profeta. Cuando se encontró con el rey Amasías, dijo:

" וַיֹּאמֶר אֲמַצְיָה, אֶל-עָמוֹס, חֹזֶה, לֵךְ בְּרַח-לְךָ אֶל-אֶרֶץ יְהוּדָה; וֶאֱכָל-שָׁם לֶחֶם, וְשָׁם תִּנָּבֵא. וּבֵית-אֵל, לֹא-תוֹסִיף עוֹד לְהִנָּבֵא: כִּי מִקְדַּשׁ-מֶלֶךְ הוּא, וּבֵית מַמְלָכָה הוּא. וַיַּעַן עָמוֹס, וַיֹּאמֶר אֶל-אֲמַצְיָה, לֹא-נָבִיא אָנֹכִי, וְלֹא בֶן-נָבִיא אָנֹכִי: כִּי-בוֹקֵר אָנֹכִי, וּבוֹלֵס שִׁקְמִים"
«Y Amasías dijo a Amós: "Vidente, vete, y huye a tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza allá; y no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y cabecera del reino". Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: "No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y cogedor de higos silvestres"...» (Amós 7:12-14)
Amós también tuvo dos visiones, la primera en Amós 7:7-9, y la segunda en Amós 8:1-3, como se describe a continuación:
"כֹּה הִרְאַנִי, אֲדֹנָי יְהוִה; וְהִנֵּה, כְּלוּב קָיִץ. וַיֹּאמֶר, מָה-אַתָּה רֹאֶה עָמוֹס, וָאֹמַר, כְּלוּב קָיִץ; וַיֹּאמֶר יְהוָה אֵלַי, בָּא הַקֵּץ אֶל-עַמִּי יִשְׂרָאֵל--לֹא-אוֹסִיף עוֹד, עֲבוֹר לוֹ. וְהֵילִילוּ שִׁירוֹת הֵיכָל, בַּיּוֹם הַהוּא-- נְאֻם, אֲדֹנָי יְהוִה: רַב הַפֶּגֶר, בְּכָל-מָקוֹם הִשְׁלִיךְ הָס"
«El SEÑOR me enseñó así: "Y he aquí un canastillo de fruta de verano". Y dijo: "¿Qué ves, Amós?" Y dije: "Un canastillo de fruta de verano". Y el SEÑOR me dijo: "Ha venido el fin sobre mi pueblo Israel; nunca más le pasaré". "Y los cantores del templo aullarán en aquel día", dijo el Señor DIOS; "los cuerpos muertos serán aumentados en todo lugar echados en silencio".»
En esta visión podemos ver la conexión que existe entre las frutas de verano o los higos (qayits en hebreo) y el fin del reino del norte (qetz en hebreo).
Estas visiones que acabamos de mencionar pueden dar una idea del maravilloso idioma que Dios le dio al mundo entero: ¡el hebreo!
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