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La primera referencia que se hace a los siervos en la Biblia hebrea aparece al final de una historia que cuenta el problema que Noé, el héroe de la historia de la inundación, tuvo con la bebida. Noé descubrió que Sem, su hijo, o Canaán, su nieto, lo habían visto desnudo (los sabios de Israel aseguraban que el pecador había tenido una relación sexual con Noé ¡o que lo había emasculado!) entonces decidió maldecir al pecador con las siguientes palabras:

" וַיֹּאמֶר, אָרוּר כְּנָעַן: עֶבֶד עֲבָדִים, יִהְיֶה לְאֶחָיו. וַיֹּאמֶר, בָּרוּךְ יְהוָה אֱלֹהֵי שֵׁם;
וִיהִי כְנַעַן, עֶבֶד לָמוֹ.
יַפְתְּ אֱלֹהִים לְיֶפֶת, וְיִשְׁכֹּן בְּאָהֳלֵי-שֵׁם; וִיהִי כְנַעַן, עֶבֶד לָמוֹ"
«Y dijo: "Maldito sea Canaán; siervo de siervos será a sus hermanos". Dijo más: "Bendito el Señor, el Dios de Sem, y sea Canaán su siervo. Ensanche Dios a Jafet, y habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán su siervo".» (Génesis 9:25-27)
Los tres versículos anteriores son importantes, pues es uno de los únicos lugares de las Escrituras en el que el primogénito tiene preferencia y ventaja por sobre sus hermanos. Estos versículos crearon las tres clases sociales, según los nombres de los hijos de Noé, los cuales aquí reflejan tres grupos. El último grupo sería el de los esclavos o siervos de los dos primeros, Sem sería el primero, y Jafet, que nació después que Cam, estaría antes que este.
La segunda vez que se menciona algo importante en el libro del Génesis se relaciona con la tensión existente entre los mellizos, Jacobo y Esaú. Bien se sabe que Esaú era el primogénito que entregó su bendición a Jacobo, su hermano menor, en Génesis 27. Hay un bello juego de palabras en el hebreo bíblico entre "primogenitura" (bechorah) y "bendición" (beracha). De cualquier manera, una vez que el más joven aceptó la bendición del primogénito, otra división surgió entre dos grupos: los israelitas y los edomitas, tal como lo menciona Isaac:

"וַיַּעַן יִצְחָק וַיֹּאמֶר לְעֵשָׂו, הֵן גְּבִיר שַׂמְתִּיו לָךְ וְאֶת-כָּל-אֶחָיו נָתַתִּי לוֹ לַעֲבָדִים ... וּלְכָה אֵפוֹא, מָה אֶעֱשֶׂה בְּנִי"
«Isaac respondió y dijo a Esaú: "He aquí yo le he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; ... ¿qué, pues, te haré a ti ahora, hijo mío?”.» (Génesis 27:37)
El siguiente caso de "siervos" aparece cuando los hermanos de José hacen que su sueño se haga realidad. José soñaba dos cosas, que hicieron que sus hermanos lo odiaran aún más, como se describe en Génesis 37:6-10:
" וַיֹּאמֶר, אֲלֵיהֶם: שִׁמְעוּ-נָא, הַחֲלוֹם הַזֶּה אֲשֶׁר חָלָמְתִּי. וְהִנֵּה אֲנַחְנוּ מְאַלְּמִים אֲלֻמִּים, בְּתוֹךְ הַשָּׂדֶה, וְהִנֵּה קָמָה אֲלֻמָּתִי, וְגַם-נִצָּבָה; וְהִנֵּה תְסֻבֶּינָה אֲלֻמֹּתֵיכֶם, וַתִּשְׁתַּחֲוֶיןָ לַאֲלֻמָּתִי. וַיֹּאמְרוּ לוֹ, אֶחָיו, הֲמָלֹךְ תִּמְלֹךְ עָלֵינוּ, אִם-מָשׁוֹל תִּמְשֹׁל בָּנוּ; וַיּוֹסִפוּ עוֹד שְׂנֹא אֹתוֹ, עַל-חֲלֹמֹתָיו וְעַל-דְּבָרָיו. וַיַּחֲלֹם עוֹד חֲלוֹם אַחֵר, וַיְסַפֵּר אֹתוֹ לְאֶחָיו; וַיֹּאמֶר, הִנֵּה חָלַמְתִּי חֲלוֹם עוֹד, וְהִנֵּה הַשֶּׁמֶשׁ וְהַיָּרֵחַ וְאַחַד עָשָׂר כּוֹכָבִים, מִשְׁתַּחֲוִים לִי. וַיְסַפֵּר אֶל-אָבִיו, וְאֶל-אֶחָיו, וַיִּגְעַר-בּוֹ אָבִיו, וַיֹּאמֶר לוֹ מָה הַחֲלוֹם הַזֶּה אֲשֶׁר חָלָמְתָּ: הֲבוֹא נָבוֹא, אֲנִי וְאִמְּךָ וְאַחֶיךָ, לְהִשְׁתַּחֲוֹת לְךָ, אָרְצָה"
«Y él les dijo: "Oíd ahora este sueño que he soñado: He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba, y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor, y se inclinaban al mío". Le respondieron sus hermanos: "¿Has de reinar tú sobre nosotros, o te has de enseñorear sobre nosotros?". Y le aborrecieron aún más a causa de sus sueños y de sus palabras. Y soñó aún otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: "He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí". Y lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendió, y le dijo: "¿Qué sueño es éste que soñaste? ¿Hemos de venir yo y tu madre, y tus hermanos, a inclinarnos a ti a tierra?".»
Los sueños de José se hicieron realidad y sus hermanos se inclinaron ante él. Cuando se encontraba en Egipto, Judá, el cuarto hijo de Jacobo, habló con él tratándolo de señor (se refirió a sí mismo como "siervo") en la famosa conversación del Génesis 44, lo cual hizo que José dejara a sus hermanos al descubierto al comienzo del Génesis 45.
De la palabra "siervo" del libro del Génesis podemos aprender sobre los temas políticos de la época en que las Escrituras fueron escritas. Podemos entender quién es el amo y quiénes sus sirvientes entre los países, las tribus y los hermanos.
Como profesor de hebreo bíblico, siempre explico que una palabra de las Escrituras puede tener distintos significados, como por ejemplo la palabra "siervo" en el libro del Génesis.
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