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Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto, llegaron a un lugar llamado Refidim y lucharon contra un enemigo de nombre Amalec. Este enemigo era miembro de una tribu nómada que vivía en el desierto al sur de la tierra prometida, el enemigo de los agricultores y de los pobladores.
Amalec era en realidad nieto de Esaú, el hermano de Jacobo, así se describe en Génesis 36:12:

"וְתִמְנַע הָיְתָה פִילֶגֶשׁ, לֶאֱלִיפַז בֶּן-עֵשָׂו,
וַתֵּלֶד לֶאֱלִיפַז, אֶת-עֲמָלֵק; אֵלֶּה, בְּנֵי עָדָה אֵשֶׁת עֵשָׂו"
"Y Timna fue concubina de Elifaz, hijo de Esaú, la cual le dio a luz a Amalec: estos son los hijos de Ada, mujer de Esaú."
Posiblemente haya conexión entre la rivalidad entre los hijos de Isaac y la que había entre los pueblos que se generaron de estos dos.
En Éxodo 17, encontramos el primer rival, como se describe en los versículos del 8 al 16:
"וַיָּבֹא, עֲמָלֵק; וַיִּלָּחֶם עִם-יִשְׂרָאֵל, בִּרְפִידִם.
וַיֹּאמֶר מֹשֶׁה אֶל-יְהוֹשֻׁעַ בְּחַר-לָנוּ אֲנָשִׁים, וְצֵא הִלָּחֵם בַּעֲמָלֵק;
מָחָר, אָנֹכִי נִצָּב עַל-רֹאשׁ הַגִּבְעָה, וּמַטֵּה הָאֱלֹהִים, בְּיָדִי.
וַיַּעַשׂ יְהוֹשֻׁעַ, כַּאֲשֶׁר אָמַר-לוֹ מֹשֶׁה--לְהִלָּחֵם, בַּעֲמָלֵק;
וּמֹשֶׁה אַהֲרֹן וְחוּר, עָלוּ רֹאשׁ הַגִּבְעָה.
וְהָיָה, כַּאֲשֶׁר יָרִים מֹשֶׁה יָדוֹ--וְגָבַר יִשְׂרָאֵל;
וְכַאֲשֶׁר יָנִיחַ יָדוֹ, וְגָבַר עֲמָלֵק. וִידֵי מֹשֶׁה כְּבֵדִים,
וַיִּקְחוּ-אֶבֶן וַיָּשִׂימוּ תַחְתָּיו וַיֵּשֶׁב עָלֶיהָ;
וְאַהֲרֹן וְחוּר תָּמְכוּ בְיָדָיו, מִזֶּה אֶחָד וּמִזֶּה אֶחָד,
וַיְהִי יָדָיו אֱמוּנָה, עַד-בֹּא הַשָּׁמֶשׁ.
וַיַּחֲלֹשׁ יְהוֹשֻׁעַ אֶת-עֲמָלֵק וְאֶת-עַמּוֹ, לְפִי-חָרֶב.
וַיֹּאמֶר יְהוָה אֶל-מֹשֶׁה, כְּתֹב זֹאת זִכָּרוֹן בַּסֵּפֶר
, וְשִׂים, בְּאָזְנֵי יְהוֹשֻׁעַ: כִּי-מָחֹה אֶמְחֶה אֶת-זֵכֶר עֲמָלֵק, מִתַּחַת הַשָּׁמָיִם.
וַיִּבֶן מֹשֶׁה, מִזְבֵּחַ; וַיִּקְרָא שְׁמוֹ, יְהוָה נִסִּי.
וַיֹּאמֶר, כִּי-יָד עַל-כֵּס יָהּ, מִלְחָמָה לַיהוָה, בַּעֲמָלֵק--מִדֹּר, דֹּר."
"Y vino Amalec y peleó con Israel en Refidim. Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal, pelea con Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano'. E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando con Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés estaban pesadas; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sustentaban sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. Y el SEÑOR dijo a Moisés: 'Escribe esto para memoria en el libro, y di a Josué que del todo tengo de raer la memoria de Amalec de debajo del cielo'.Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre El SEÑOR Es Mí Bandera (YHWH-nisi ); y dijo: 'Por cuanto Amalec levantó la mano sobre el trono del SEÑOR, el SEÑOR tendrá guerra con Amalec de generación en generación'.”
Los amalecitas pelearon contra el pueblo de Israel antes de llegar al monte Sinaí. La batalla se condujo con la ayuda de Josué, el líder del ejército, y de Moisés, como líder espiritual. Al final de la pelea, se anunció que aquella batalla no tendría fin, generación tras generación. El Señor daría fin a esta batalla en algún momento de la historia. Hasta entonces, podemos ver en las Escrituras tres encuentros con los amalecitas.
Antes de ver estos tres encuentros, debo contarles lo que siento con respecto a este tema. Lamentablemente, hay pueblos que odian a otros pueblos, naciones que odian a otras naciones, y si no fuera así no habría habido guerras entre ellos. Cuando leo estos versículos y la orden de Deuteronomio 25:19, antes de que la Biblia tuviera que explicar por qué tenemos que destruir a los amalecitas (ellos interrumpían al pueblo de Israel cuando estaban agotados, y no le temían a Dios), me siento avergonzado.
No creo que el mensaje de la Biblia sea tener enemigos en el corazón o en la mente. Quizá el objetivo de la historia con los amalecitas es decirnos lo que no debemos hacer. No tenemos que usar la debilidad de los demás; no debemos comportarnos como el rey Saúl, que destruyó a casi todos los amalecitas, en 1 Samuel 15, o David, en 2 Samuel 1. Aunque los amalecitas hayan sido nuestros enemigos en Jueces 3:13 o en Jueces 6:3, debemos actuar de manera diferente. También sabemos que Amán, que aparece en el libro de Ester, es considerado descendiente de los amalecitas.
No necesitamos a alguien a quien odiar,
sino que necesitamos a alguien a quien amar,
solo entonces ganaremos, ¡y todos seremos uno!
Si no nos rendimos y levantamos las manos como Moisés,
la mayoría de nosotros podrá disfrutar de la paz.
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