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Una de las maneras más hermosas de describir la expectativa que Dios tiene con nosotros, sus creyentes, es la fábula. En las Escrituras, podemos encontrar algunas fábulas con un mensaje claro: el que debería ser gobernante no está haciendo lo que Dios espera de él. Dos grandes ejemplos se pueden encontrar en la fábula de la zarza de Jueces 9, en la que Abimelec es la zarza, ya que es un mal líder para su tribu, y en 2 Samuel 12 donde el rey David es rico pero se lleva la única oveja de un pobre.
La fábula de hoy trata sobre las expectativas de Dios con su pueblo, no con un único líder. En mi opinión, éstas son las expectativas que tiene en los habitantes del planeta Tierra.
Cuando desees enviar un mensaje a la gente, debes hacer que te escuchen no como un público pasivo que está viendo una película, sino como uno activo y partícipe.
¡Necesitan sentirse como si estuvieran en un concierto! En Isaías 5 encontramos a las personas como jueces dentro de un juicio en el que deben ser personajes activos. Vayamos al juzgado y comencemos el juicio.
El fiscal comienza con estas palabras en Isaías 5:1

"אָשִׁירָה נָּא לִידִידִי, שִׁירַת דּוֹדִי לְכַרְמוֹ:
כֶּרֶם הָיָה לִידִידִי, בְּקֶרֶן בֶּן-שָׁמֶן"
"Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en un recuesto, lugar fértil."
Los miembros del jurado piensan en un bello viñedo, situado en una colina, el viñador trabaja allí, plantando sus viñas. Este agricultor es muy querido, todo el mundo lo estima, las repeticiones en este versículo crean un sentimiento positivo hacia él que es tan querido. Cada uno de los miembros del jurado puede identificarse con él; ahora la empatía se encuentra en todos ellos.
El siguiente versículo describe todas las acciones que el viñador realizó y termina con una gran sorpresa, como leemos en Isaías 5:2
"וַיְעַזְּקֵהוּ וַיְסַקְּלֵהוּ, וַיִּטָּעֵהוּ שֹׂרֵק,
וַיִּבֶן מִגְדָּל בְּתוֹכוֹ, וְגַם-יֶקֶב חָצֵב בּוֹ;
וַיְקַו לַעֲשׂוֹת עֲנָבִים, וַיַּעַשׂ בְּאֻשִׁים"
"La había cercado, y despedregado, y plantado de vides escogidas;
había edificado en medio de ella una torre, y también asentado un lagar en ella;
y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres."
El viñador hizo, al parecer, todo lo que tenía que hacer. En primer lugar, dotó a la viña con las mejores condiciones para que ésta fuera fructífera. Escogió la mejor ubicación, las mejores especies. No había ni una piedra. En segundo lugar, construyó una torre en el viñedo, así podía contratar a alguien que lo vigilara desde ella. El viñador no tenía que ir muy lejos si quería producir vino, porque la bodega también estaba allí.
En este momento, todas las expectativas eran buenas; desde el mejor viñedo, ubicado en el mejor lugar, con las mejores cepas, podemos imaginarnos que los resultados serán excelentes: el mejor vino que hayamos podido beber en nuestra vida. Sin embargo, mis amigos, el resultado fue justo el contrario: las mejores uvas se convirtieron en las más silvestres.
Si formara parte de un jurado en este juicio, me sentiría decepcionado, ¿cómo ha podido ocurrir? Probablemente me preguntaría a mi mismo, y seguro que todos los miembros del jurado se harían la misma pregunta. El fiscal pide a todos que piensen como jueces. En el versículo 4 Isaías repite el mismo mensaje diciendo:

"מַה-לַּעֲשׂוֹת עוֹד לְכַרְמִי, וְלֹא עָשִׂיתִי בּוֹ:
מַדּוּעַ קִוֵּיתִי לַעֲשׂוֹת עֲנָבִים, וַיַּעַשׂ בְּאֻשִׁים."
" ¿Qué más se había de hacer a mi viña, que yo no hice en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?"
El paso siguiente en el juicio es el veredicto. Si el viñedo no está dando las uvas que debería dar, no debería existir.
Una vez más podemos leer en Isaías 5:5-6
"וְעַתָּה אוֹדִיעָה-נָּא אֶתְכֶם, אֵת אֲשֶׁר-אֲנִי עֹשֶׂה לְכַרְמִי:
הָסֵר מְשׂוּכָּתוֹ וְהָיָה לְבָעֵר, פָּרֹץ גְּדֵרוֹ וְהָיָה לְמִרְמָס.
וַאֲשִׁיתֵהוּ בָתָה, לֹא יִזָּמֵר וְלֹא יֵעָדֵר,
וְעָלָה שָׁמִיר, וָשָׁיִת; וְעַל הֶעָבִים אֲצַוֶּה, מֵהַמְטִיר עָלָיו מָטָר."
"Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será para ser consumida; aportillaré su cerca, y será para ser hollada; haré que quede desierta; no será podada ni cavada; y crecerán el cardo y las espinas; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella."
El viñador decidió destruir el viñedo. Quitará la valla que lo rodea, los animales y la gente lo destruirá. Después, este viñedo será como un desierto, desolado, sólo habitarán allí los espinos. Ni la lluvia caerá en este lugar. A los miembros del jurado les parece extraño el veredicto, ¿cómo el viñador puede ordenar a la lluvia que se detenga? Por otro lado, si las uvas no son lo suficientemente buenas, tal vez ¿la viña no debería existir?
¡Después de hacer que las personas escucharan la canción, de ser jurado se están convirtiendo en acusados!
El versículo 7 nos revela la realidad con un bello juego de palabras como está escrito:

"כִּי כֶרֶם יְהוָה צְבָאוֹת, בֵּית יִשְׂרָאֵל,
וְאִישׁ יְהוּדָה, נְטַע שַׁעֲשׁוּעָיו;
וַיְקַו לְמִשְׁפָּט וְהִנֵּה מִשְׂפָּח,
לִצְדָקָה וְהִנֵּה צְעָקָה"
"Ciertamente la viña del SEÑOR de los ejércitos es la casa de Israel,
y todo hombre de Judá planta suya deleitosa.
Esperaba juicio, y he aquí opresión;
justicia, y he aquí clamor."
No tenemos que ir a un juicio para entender una verdad tan simple: Dios espera todo el tiempo de sus creyentes que hagan una única cosa: ser justos y hacer justicia. ¡No tenemos que ser las mejores uvas, pero el sabor de ellas debe ser el sabor de la Justicia!
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