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Después de la destrucción del primer templo, en el 586 antes de nuestra era, la mayor parte de los hijos de Israel fueron expulsados de la tierra prometida y sólo unos pocos quedaron en ella, la cual en esos días se convirtió en una provincia de Babilonia. Cada exilio tuvo un efecto en el pueblo de Israel y les hizo afrontar ideas, conceptos y rituales nuevos.
Sin embargo, con el fin de comprender mejor los cambios significativos, necesitamos comenzar de nuevo, desde el principio, literal y metafóricamente. En el Génesis 1, podemos encontrar la historia fundamental de la creación del mundo y de la humanidad.
En este capítulo se nos revela cómo en seis días fue creado todo nuestro planeta, y es la idea de que sólo ÉL creó todo, desde un extremo al otro, o en otras palabras, el monoteísmo.
En el Génesis 1 Dios es abstracto, su poder está relacionado con sus palabras y la aplicación de las mismas. Nadie puede verlo. Nadie puede describirlo. Sin embargo, al final de este capítulo, hay una pequeña mirada a su mundo, cuando leemos el Génesis 1:26:
"...וַיֹּאמֶר אֱלֹהִים, נַעֲשֶׂה אָדָם בְּצַלְמֵנוּ כִּדְמוּתֵנוּ; וְיִרְדּוּ בִדְגַת הַיָּם וּבְעוֹף הַשָּׁמַיִם"
"Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra ...".
Esas palabras son las únicas que podrían ser carnales en él. Cuando él decide consultar con los ángeles (o con otros dioses, o tal vez ¡sólo estaba intentando enseñarnos a consultar!) sobre la creación de la humanidad, podemos decir que él está compartiendo con nosotros, sus criaturas, una pequeña parte de su poder, su imagen, probablemente una de sus cualidades (¡esto es en realidad la imagen de Dios!).
Ahora volvamos al exilio. Isaías es uno de los profetas que intenta levantar el ánimo al pueblo de Israel. Este estímulo es necesario no sólo mediante palabras, sino también con acciones. Además, en este capítulo debemos prestar atención al cambio en Dios. Observemos y analicemos las siguientes palabras:

נַחֲמוּ נַחֲמוּ, עַמִּי--יֹאמַר, אֱלֹהֵיכֶם
דַּבְּרוּ עַל-לֵב יְרוּשָׁלִַם, וְקִרְאוּ אֵלֶיהָ—
כִּי מָלְאָה צְבָאָהּ, כִּי נִרְצָה עֲוֹנָהּ:
כִּי לָקְחָה מִיַּד יְהוָה, כִּפְלַיִם בְּכָל-חַטֹּאתֶיהָ
קוֹל קוֹרֵא--בַּמִּדְבָּר, פַּנּוּ דֶּרֶךְ יְהוָה;
יַשְּׁרוּ, בָּעֲרָבָה, מְסִלָּה, לֵאלֹהֵינוּ.
כָּל-גֶּיא, יִנָּשֵׂא, וְכָל-הַר וְגִבְעָה, יִשְׁפָּלוּ;
וְהָיָה הֶעָקֹב לְמִישׁוֹר, וְהָרְכָסִים לְבִקְעָה.
וְנִגְלָה, כְּבוֹד יְהוָה;
וְרָאוּ כָל-בָּשָׂר יַחְדָּו, כִּי פִּי יְהוָה דִּבֵּר
"Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios.
Hablad según el corazón de Jerusalén; decidle a voces
Que su tiempo es ya cumplido; que su pecado es perdonado;
Que doble ha recibido de la mano del SEÑOR por todos sus pecados.
Voz que clama en el desierto; barred camino al SEÑOR, enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.
Todo valle sea alzado, y todo monte y collado bájese;
Y lo torcido se enderece; y lo áspero se allane.;
Y la gloria del SEÑOR se manifestará;
Y toda carne juntamente la verá; porque la boca del SEÑOR habló."
De otro modo Dios está ocupándose de su pueblo pecador. En primer lugar, los consuela e incluso hace una confesión: ¡el pueblo de Jerusalén recibió un castigo peor del que ellos hubieran impuesto! La voz y gloria de Dios son la principal fuerza aquí, toda la carne (personas) verá que él es quien promete y cumple. Todo el mundo verá a Dios llevar a su pueblo de Babilonia a la tierra prometida. Toda la naturaleza tendrá que escuchar a Dios. El cambio en las montañas, colinas y valles son para mí un cambio también en la descripción de Dios, de lo abstracto a lo carnal, de un Dios lejano y distante a uno cercano, ¡con su pueblo!
La gente necesita sentir a su Dios con todos sus sentidos, con el fin de ser mejores creyentes, y las palabras de Isaías nos revelan a un Dios diferente de lo que se lee en el Génesis.
En los versículos 10 y 11 de Isaías 40, podemos ver que Dios tiene un brazo fuerte;
como un pastor se llevará a su rebaño, especialmente a los jóvenes y más viejos a la tierra prometida.
Los versículos más sorprendentes para mí son del 12 al 14, como se lee:

מִי-מָדַד בְּשָׁעֳלוֹ מַיִם, וְשָׁמַיִם בַּזֶּרֶת תִּכֵּן
וְכָל בַּשָּׁלִשׁ, עֲפַר הָאָרֶץ;
וְשָׁקַל בַּפֶּלֶס הָרִים, וּגְבָעוֹת בְּמֹאזְנָיִם.
מִי-תִכֵּן אֶת-רוּחַ, יְהוָה; וְאִישׁ, עֲצָתוֹ יוֹדִיעֶנּוּ.
אֶת-מִי נוֹעָץ וַיְבִינֵהוּ, וַיְלַמְּדֵהוּ בְּאֹרַח מִשְׁפָּט;
וַיְלַמְּדֵהוּ דַעַת, וְדֶרֶךְ תְּבוּנוֹת יוֹדִיעֶנּוּ
"¿Quién midió las aguas con su puño; y aderezó los cielos con su palmo; y con tres dedos apañó el polvo de la tierra; y pesó los montes con balanza, y los collados con peso?
¿Quién enseñó al Espíritu del SEÑOR, o le aconsejó enseñándole?
¿A quién demandó consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?"
Las respuestas a todas las preguntas anteriores son claras. Sólo Dios podría crear con sus manos este mundo. Sólo Dios puede utilizar la balanza y el equilibrio. Nadie le puede consultar, a diferencia de la descripción del Génesis 1. ¡Nadie le puede enseñar nada!
De ninguna manera esto es una descripción diferente de Dios. A medida que avanzamos en este capítulo, podemos ver que este Dios no tiene forma, y él nunca descansa, al contrario de lo que está escrito en la primera historia de la creación.
"וְאֶל-מִי, תְּדַמְּיוּן אֵל; וּמַה-דְּמוּת, תַּעַרְכוּ לוֹ"
¿A qué, pues, haréis semejante a Dios? O ¿qué imagen le compondréis? (Isaías 40:18)
"הֲלוֹא יָדַעְתָּ אִם-לֹא שָׁמַעְתָּ, אֱלֹהֵי עוֹלָם יְהוָה בּוֹרֵא קְצוֹת הָאָרֶץ--לֹא יִיעַף, וְלֹא יִיגָע"
"¿No has sabido? ¿No has oído que el Dios del siglo es el SEÑOR, el cual creó los términos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga ..." (Isaías 40:28)
No hay un Dios diferente aquí , sólo una descripción diferente de él, más visual y carnal, ¡la que necesitamos para servirle mejor!
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